La importancia de los finales

 


Es curioso cómo le damos una importancia máxima a los finales en nuestra vida. Ya sea en la realidad o en la ficción, la forma en la que acaban las cosas reviste de un peso mayor que la todo lo contado anteriormente. Pero, ¿por qué sucede esto? ¿por qué damos tanta importancia a cómo acaban las cosas?

En la ficción es algo curioso y que no llego a entender. Juzgamos las obras por su final y, siempre que este sea satisfactorio, podemos perdonar que el resto de la obra no lo sea, o al revés. Obras mediocres son reconocidas como buenas solo porque tuvieron un final impactante. ¿Es más importante cómo acaba una obra que cómo empieza o cómo se desarrolla? ¿No merece la pena la experiencia si el final no está a la altura de nuestras expectativas?

Es curioso que esto sucede en la ficción en cualquier tipo de obra, ya sea un libro, una película, una serie o una obra de teatro, pero a nadie se le ocurriría juzgar a un disco por la última canción o considerar un viaje como interesante solo por el último día. 

Además, hay otro aspecto a considerar, y es que, para lo que nosotros parece un final, realmente no lo es. Si tenemos en cuenta que asistimos a una obra de ficción pero cuyos personajes pretenden ser reales, deberíamos considerar que sus vidas y sus historias continúan más allá del fin de la obra. El vivieron felices y comieron perdices no es realmente un final, solo el último fragmento de sus vidas que se nos permite ver, pero esos personajes seguirán viviendo sus vidas, teniendo aventuras, separándose, muriendo y experimentando todo tipo de sensaciones aunque no las veamos.

Imagino que de ahí viene esa animadversión a las secuelas, porque no consideramos que merezca la pena seguir viendo la vida de personajes que, para nosotros, habían quedado muy bien "cerradas" en su momento. Pero una secuela no es más que seguir contando una vida que, mientras no termine de forma definitiva, tendrá por fuerza que seguir existiendo, nos quieran contar los autores el resto de su vida o no.

Y si esto sucede en la ficción, en la vida real no es muy diferente. Es tan importante cómo dejamos esta vida y qué es lo último que decimos y a quién, que olvidamos decirlo o vivirlo antes. Pensamos que lo último que digamos o pensamos es mucho más importante que todo lo dicho y hecho anteriormente.

Lo curioso es que, al igual que en las obras de ficción, la vida no se acaba cuando no estamos más. Todo continúa y, antes o después, dejamos de formar parte de los recuerdos de los que quedan.

¿Debemos seguir considerando los finales como una parte importante de nuestra vidas o nuestras ficciones? En mi opinión no. No le resta merito ni disfrute a las novelas de Juego de tronos por más que no vayamos a leer un final, ni el último capítulo de Perdidos puede borrarle a nadie la experiencia vivida durante tantas temporadas. De igual manera pocas veces tenemos la oportunidad de decir lo que queremos a las personas que nos importan justo antes del final, por lo que realmente útil es hacerlo cuando queremos hacerlo y cuándo lo sentimos.

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