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213 a la venta en papel de nuevo
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Mi primera novela 213 vuelve a estar disponible en formato físico para poder comprarlo. Muchos sois los que habéis preguntado por la posibilidad de leerlo en papel y ahora es posible hacerlo otra vez.
Esta segunda edición está disponible a la venta en exclusiva en Comprar 213
El cuervo se posa en la rama y mira alrededor donde solo a mi puede ver. Sus ojos fijos, sus alas descansando del largo viaje que, sin duda ha recorrido, porque ya no se ven cuervos por aquí. Quizá no esté ahí, sino que sea lo que necesito ver en este momento. Transcurre un tiempo hasta que su graznido me devuelve al mundo real. Me dice algo, pero no puedo entender el qué. Entonces, reanuda el vuelo dejando caer a su marcha una de sus plumas que, voluntaria o involuntariamente, acaba frente a mí, testigo de un intercambio que no alcanzo a comprender, pero que me ha cambiado más de lo que puedo imaginar.
213 está de aniversario. Cuando se cumplen 12 años de su publicación original ha llegado el momento de lanzar una nueva edición. Pero, ¿qué novedades trae esta nueva versión? Concretamente las siguientes: 1 - Nueva escritura de algunas partes y redistribución de algunos capítulos: Ahora el libro refleja mejor mi idea inicial comenzando con el anterior capítulo 2 e integrando el epilogo en la tercera parte entre otras novedades. Algunos párrafos han sido cambiados manteniendo su esencia original pero adaptándolos. 2 - Nueva portada: Más elegante y bonita, incluyendo una frase en cabecera y otro formato de letra. 3 - Inclusión de un adelanto de la secuela: Como aperitivo de la secuela que estoy escribiendo añado un capítulo al final para ir abriendo boca. 4 - Mejoras en la estructura y erratas: Se aumenta un punto el tamaño de letra para facilitar la lectura. Se reestructuran las páginas para conseguir una uniformidad en todo el libro. Se corrigen algunas erratas y errores tipográf...
Siempre pensé que regresar a casa sería diferente. Tenía la idea de que cuando volviese siendo mayor lo haría como una persona de éxito, que la gente que hubiese permanecido allí alabaría mi éxito y reconocería que, aquel niño con pájaros en la cabeza se había convertido en un hombre admirable. Era una forma de pensar, pero quizá el hecho de dar por sentado que sería así me ha impedido darme cuenta de que las cosas no salen solas. La rutina y la idea del mañana te atrapan antes de que te des cuenta y cuando vuelves a tu ciudad y afrontas la realidad eres consciente del tiempo perdido y, con él, de la muerte de las fantasías de juventud. No es que mi vida esté vacía o carente de emociones, pero es cierto que, conforme voy cumpliendo años, soy más consciente de que, el día que falte, no habré dejado mucho detrás. Si exceptuamos todo lo material que no valdrá de nada, ¿qué legado habré transmitido? ¿Se acordará alguien de mí cuando hayan transcurrido 20 años desde mi fallecimien...
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